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ene 13 2011
Referéndum en Sudán PDF Imprimir E-Mail
jueves, 13 de enero de 2011

 BerimbauA014

 

Berimbau, las músicas del mundo en Tas-Tas.

Hoy, como es miércoles me toca presentaros  la programación de los próximos días y comentaros algo relacionado con la actualidad pues normalmente los programas son bastante intemporales.

 De la mano de JORGE LARAIA  y su PLANETA MUSICAL SUR vienen JORGE CAFRUNE  y Hector Zazou,  Nestor Felli nos presenta al grupo senegalés AFRICANDO y yo, por mi parte, he elegido a ENRIQUE MORENTE, los cantantes de las Isla Comores NAWAL y M’TORO CHAMOU y el sudanés Wafir,  un músico despierto e inquieto que domina, sobre todo, el acordeón y el laúd árabe; y también los bongos sudaneses y muchas otras percusiones.

Hoy vamos poner música de Sudán pues después de 55 años de una unión impuesta y de un total de 38 años de guerra civil, Sudán está a punto de desaparecer o dejar de existir tal y como se conoce ahora. El continente negro tendrá un nuevo país si en el histórico referéndum  sobre la independencia que se celebra estos días los habitantes del sur del país eligen la separación.

Nacido en Kurdufan, estudió en el conservatorio superior de Jartum y dio sus primeros pasos profesionales tocando el acordeón en varios grupos hasta que tuvo que abandonar su país eligiendo el Estado Español como destino.

Ha colaborado con el grupo de música antigua de Eduardo Paniagua, el asturiano Hevia, los castellanos de La Musgaña, Radio Tarifa o Amistades Peligrosas. Sin olvidar, claro, las colaboraciones con Rasha, su hermana, y con La Banda Negra, con la que compartió, de principio a fin, toda su andadura, y en la que probó muchos de los temas que navegan hoy por el Nilo Azul, el disco que estamos oyendo.

Entre las noticias de ámbito internacional de este comienzo de año destaca la celebración del referéndum de independencia de Sudán del Sur, un país que cuesta ubicar en el mapa pero que se puede convertir en un nuevo Estado del planeta, el número 193 del mundo, con capital en Juba.

Sudán del Sur -y el propio Sudán- se nos aparece como una realidad extraña y lejana, pero en este perdido lugar de África han conseguido que un acuerdo de paz, que ha puesto fin a años de enfrentamiento armado, vaya a ser ratificado por la ciudadanía en referéndum, pese a las dificultades que supone realizar una votación de este tipo en un país en el que es difícil saber cuánta gente vive exactamente y en el que elaborar un censo o conseguir que los votantes se registren es tremendamente complicado.

El referéndum de autodeterminación es el último escalón de los Acuerdos Integrales de Paz firmados entre los representantes del Sur y del Norte del país africano en 2005. Unos acuerdos muy difíciles de materializar, con momentos de gran incertidumbre que tanto las partes implicadas como la comunidad internacional han logrado gestionar de manera eficaz. Finalmente ha primado el sentido común y, pese a las dificultades y los riesgos lógicos de un cambio de estructuras políticas de esta magnitud, todo indica que tanto el referéndum como su desarrollo serán positivos.

Son muchos los datos que apuntan a la actitud colonialista de los británicos como punto de partida del conflicto que ha vivido Sudán en las últimas décadas. Los británicos gobernaron el norte -árabe y musulmán- y el sur -negro y cristiano y animista- como dos entidades separadas, pero sin materializar la creación de dos estados independientes, por lo que «el sufrimiento de los sureños se creó en la época colonial».

En los últimos momentos de la época colonial y tras la independencia, la población del sur percibió la nueva situación como el cambio del dominio europeo por el árabe y, mayoritariamente, optó por luchar para alcanzar un mejor acuerdo. Desde el norte se recibieron ya entonces un sinfín de promesas (desarrollo parejo de ambas regiones, sistema autónomo en el sur...) que se fueron quedando en papel mojado, una actitud que han ido repitiendo los diferentes líderes norteños a la largo de los años.

Pero la élite del norte fue más allá y no dudó en inundar el sur con profesores árabes, clérigos musulmanes, comerciantes, policías y militares, con el claro propósito de hacer de Sudán del Sur una provincia más, al tiempo que se arabizaba e islamizaba la región.

Con el paso de los años, y con las dos guerras civiles habidas, los dirigentes de Jartum han utilizado el mal llamado «problema del sur» en sus pugnas internas por el poder.

Por ello, no debe extrañar que las calles del sur estén llenas de carteles con consignas como «La unidad a la fuerza es esclavitud», «La separación trae la paz» o «El referéndum es la oportunidad de oro para tu total independencia».

Según el analista TXENTE REKONDO el proceso post-referéndum en Sudán no va a estar exento de dificultades. Tendrán que delimitar  las fronteras, sobre todo en lo que afecta a Abyei, Kordofán sur y el Nilo Azul, zonas todas ellas muy ricas (petróleo, agua y oleoductos) y altamente militarizadas, donde las autoridades del norte no han dudado en utilizar la baza tribal para provocar enfrentamientos y dificultar el proceso. Hay que recordar, además, que paralelamente al referéndum, en Abyei tendría que tener lugar otra votación para que sus habitantes decidan su integración en el sur o su permanencia en el norte, pero la falta de entendimiento ha obligado a aplazarlo.

Otro aspecto clave será la situación que tendrán que afrontar los ciudadanos del sur en el norte y viceversa. En el primer caso, la minoría sureña que permanece en el norte puede tener serias dificultades tras las declaraciones de los dirigentes de Jartum de aplicar la sharia en caso de separación.

También habrá que ver cómo se desarrolla la negociación en torno al reparto y control de las riquezas petrolíferas (entre el 82% y 95% de los pozos se encuentran el sur, pero de momento la única vía de exportación pasa por el norte); la posición del nuevo Estado del sur en relación a los acuerdos sobre el agua que tienen Sudán y Egipto; la división de la deuda que a día de hoy tiene Sudán; los acuerdos que permitan la movilidad de los grupos de pastores, y otros temas como la moneda, los acuerdos internacionales y la seguridad y desmilitarización de algunas zonas.

Como veis la situación sigue siendo muy delicada y compleja pero el referéndum abre una puerta a la esperanza.

 
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