A partir del 14 de febrero, Tas-Tas ha estrenado nueva página web. Podéis visitarla en esta dirección.
 
Euskera

Emisión en directo

El peor enemigo de la revolución es el burgués que muchos revolucionarios llevan adentro- (Mao Tse Tung)
Arrosa



AMARC

REMC

feb 06 2011
El pueblo nuba PDF Imprimir E-Mail
domingo, 06 de febrero de 2011

 Berimbau239

 

Berimbau, las músicas del mundo en Tas-Tas.

 Hoy os voy a presentar a dos hermanos músicos de Sudán, RASHA y WAFIR, que además de los discos que han grabado en solitario, formaron parte de la agrupación SALAMAT  que más tarde se llamaría KAMBALÁ y han colaborado con otros grupos durante su exilio en el Estado Español.

La dureza que el régimen islámico militar ejerce en Sudán hace que Rasha abandone su país y tras una breve estancia en El Cairo, llegue al Estado Español donde residían dos de sus hermanos, Omaima y Wafir, éste último, músico consolidado y miembro de Radio Tarifa.

 No es común escuchar el trabajo de una cantante de Sudán, el país más extenso de África  y de mayoría musulmana, castigado por la pobreza, por la guerra civil y donde todavía existe la esclavitud. Sin embargo, la voz de Rasha ha cautivado por igual a públicos europeos, africanos y americanos.

En 1997 graba, Sudaniyat, carta de presentación de Rasha como cantante en el que nos muestra una visión muy personal de algunos temas tradicionales de su tierra. Con este primer disco logra abrirse un hueco en el panorama mundial de las músicas del mundo. El 8 de marzo de 1998 festeja en Nueva York el Día de la Mujer Trabajadora actuando frente a las mujeres delegadas de la ONU.

Rasha cuenta con dos trabajos discográficos posteriores. Por un lado, graba junto con María Salgado, Uxía y Jesús Pimentel, La sal de la vida, innovadora idea que integra ritmos y voces de distintos puntos geográficos. Por otro, el disco La Banda Negra, en el que Rasha se une con otros artistas africanos, todos ellos afincados en Madrid. Con ellos realiza una gira centroeuropea.

A finales de 2000, se edita su último disco, Let me be, un trabajo más personal, en el que Rasha, autora de las letras de todos los temas, denuncia la situación del pueblo sudanés, los problemas a los que se enfrentan miles de emigrantes, y expresa también sus ilusiones, sus nostalgias y anhelos íntimos.

Este segundo álbum es acogido por la crítica como la consagración de la artista, superando ampliamente las expectativas que en su día despertara Sudaniyat.

El 14 de diciembre de 2000, Rasha es invitada a participar en el festival “Voces De refugiagos”  que tuvo lugar Ginebra coincidiendo con el 50 aniversario de ACNUR, y en el que se dieron cita artistas de la talla de Youssou N´Dour, Geoffrey Oryema, etc, acompañados por una fenomenal banda de músicos refugiados.

Posteriormente, y tras el éxito de este festival, la Agencia de las Naciones Unidad para los refugiados (ACNUR)  impulsó la grabación del CD "Voces de Refugiados", grabado en los estudios de Youssou N´Dour en Dakar, quien se encargó de la dirección y producción del mismo, y en el que Rasha es de nuevo llamada a participar.

Wafir, el segundo protagonista de este Berimbau,  es un músico despierto e inquieto. Domina, sobre todo, el acordeón y el laúd árabe; y también los bongos sudaneses, el saz –instrumento de cuerda turco-, la viola, el rabab –otro instrumento de cuerda, en este caso, afgano-, los bendires –tambores del norte de Africa-, panderos, las castañuelas metálicas y muchas otras percusiones.

Nacido en Kordofan, provincia central de Sudán donde vive el pueblo Nuba –del que hablaremos más adelante- estudió en el conservatorio superior de Jartum y dio sus primeros pasos profesionales tocando el acordeón en varios grupos.

Desde su llegada al Estado Español, en los años 90, se ha enfrentado a las músicas más diversas colaborando con  el grupo de música antigua de Eduardo Paniagua, el asturiano Hevia, los castellanos de La Musgaña, el flamenco Joaquín Ruíz, los senegaleses Djanbutu Thiossane, Radio Tarifa o las Amistades Peligrosas. Sin olvidar, claro, las colaboraciones con Rasha, su hermana, y con La Banda Negra, con la que compartió, de principio a fin, toda su andadura, y en la que probó muchos de los temas que navegan hoy por el Nilo Azul, un disco en el que Oriente coquetea con Occidente.

Nilo Azul retrata cabalmente la rica personalidad de Wafir S. Gibril aunque la saharaui Mariem Hassan y otros artistas de diversas procedencias también han aportado su grano de arena a la obra.

El pueblo nuba agrupa a más de veinte grupos étnicos diferentes que se localizan en la cadena montañosa de Nuba situada en el Kordofán, la provincia central del Sudán. Se llaman a sí mismos la “gente de las montañas”y sus poblados son permanentes (al contrario de muchos de sus vecinos de las llanuras) porque en las colinas nunca falta el agua.

Las montañas han demostrado ser una magnífica defensa natural contra la influencia externa, incluso de la cultura árabe que ha absorbido a las tribus vecinas. Aun así, entre ellos hay marcadas diferencias. Los nuba hablan más de cincuenta dialectos distintos y muchos grupos tienen formas de vida totalmente dispares.

Se organizan en tribus y clanes en los que determinados miembros pueden estar predestinados, a través del padre o de la madre, a dedicarse a proporcionar determinados servicios a la sociedad. Asimismo, en algunas zonas cada clan se encarga de algún trabajo o función (ceremonias, administración de alimentos...) que repercute en beneficio de toda la comunidad.

Algunas construcciones de los nuba, como las de la zona de Korongo, son especialmente artísticas. Son construcciones enlazadas de seis en seis y rodeadas por un muro común. La cara externa de éste, de tierra grafítica y azulada se pule hasta que brilla intensamente. Estas paredes se decoran con exóticos dibujos en color escarlata, blanco y amarillo ocre.

El grupo KAMBALÁ fue formado a finales de los años 90 por los hermanos WASIR Y RASHA y mezcla a su manera  los diferentes ritmos y estilos musicales árabes y africanos.

El  nombre del grupo, KAMBALÁ, proviene de una ceremonia y danza tradicional  del pueblo Nuba transmitido de generación en generación hasta nuestros días.

La palabra Kambalá no tiene ningún significado definido, pero se asocia con una ceremonia de tránsitode la infancia a la edad adulta. La danza Kambalá  tiene mucho que ver con la educación de los hombres Nuba que deben ser valientes y audaces como un toro.
Un bailarín Kambala tradicionalmente lleva cuernos búfalo que están atados a la cabeza con un turbante blanco.

En esta ceremonia cada niño es llevado bailando para formar un círculo del que sale para  presentar su espalda desnuda al látigo del oficiante. No deberá apartarse ni dar muestras de dolor hasta que una mujer se interponga entre él y el látigo y luego seguirá bailando de nuevo. Los cantantes se burlarán de los cobardes que muestran signos de dolor,  y alaban a los que se quedan en silencio e impávidos ante los latigazos. De esta manera los jóvenes demuestran sus habilidades en el baile y su capacidad para soportar el dolor.

Los niños Nuba aprenden a pelear desde edades muy tempranas y al alcanzar la pubertad ya participan de los duros enfrentamientos entre aldeas, que otorgan al poblado vencedor un gran prestigio. Tal es la importancia de la lucha, que la virilidad se mide por la habilidad y la fuerza en las disputas.

Bajo la práctica del deporte subyace un pensamiento importante para los nubas: si los jóvenes son fuertes, toda la comunidad lo será. Así, la lucha, contiene un sentimiento religioso, exteriorizado en los cuerpos cubiertos de ceniza sagrada de los luchadores.

Las creencias de los nuba tienen su máximo representante en la figura del chamán. Es él quien se relaciona con los poderosos espíritus para mejorar la caza, obtener lluvia, sanar enfermedades, proteger las cosechas o propiciar la fecundidad.

Aunque el Islam se está introduciendo en estas comunidades, los nuba mantienen sus antiguas creencias entremezcladas con el nuevo credo.

Un estudio de 2001 del Instituto de Investigación de Naciones Unidas para el Desarrollo Social , hecho público en la Cumbre de Durban contra el racismo, ha vuelto a poner a Sudán bajo la mirada de la comunidad internacional. Azotado por la pobreza, el hambre y una terrible guerra que ya se ha cobrado dos millones de muertos desde 1983, Sudán ha sido señalado desde Naciones Unidas como un país donde aún persiste la esclavitud, el reclutamiento forzoso de menores, así como otros abusos de los derechos humanos. El estudio de Naciones Unidas, sin embargo, va más lejos, y denuncia el "genocidio" perpetrado contra el pueblo Nuba y la "limpieza étnica" en la región del Nilo azul.

La guerra de Sudán no sólo es un conflicto basado en la lucha religiosa entre un norte islámico y un sur cristiano y animista. La guerra entre el Gobierno del norte y los grupos rebeldes del sur es, en gran parte, una lucha por el control de los recursos naturales de la región. El derrumbe de la economía del norte por la sistemática explotación del suelo ha obligado a las élites mercantiles del norte a expandir sus actividades económicas hacia el sur. Es allí donde se encuentran las tierras fértiles, la zona petrolífera y los yacimientos de níquel y uranio. Sólo el 5% del suelo sudanés es cultivable, lo que agudiza la lucha por el territorio útil. Además, un 95% de los bosques del este de Sudán ha desaparecido para dejar espacio a los cultivos masivos y, al ritmo actual de la erosión, todos los bosques de la zona nororiental del país se habrán esfumado al finalizar el siglo. Por el contrario, las extensas sabanas y los bosques meridionales se han mantenido más o menos intactos por el aislamiento histórico de la zona y su pobre infraestructura vial.

Los Nuba son una de las principales víctimas de esta situación en la región meridional de Kordofán. Los Nuba han competido desde el siglo XIX con sus vecinos árabes, los Baggara, por el agua y la tierra de esta zona. Hoy en día, el Ejército Popular de Liberación de Sudán tiene una de sus bases más fuertes entre esta población. Aislados por la guerra y el ejército, los Nuba no poseen prácticamente nada. No tienen médicos, y carecen de abastecimiento alimentario.

El conocido escritor Bernard-Henri Lévy afirma lo siguiente: "Los Nuba, cansados de ser bombardeados, de comer saltamontes y raíces cocidas, de ver a sus hijos morir de enfermedades nuevas o, por el contrario, olvidados y sin curación posible, terminan por bajar a las llanuras y refugiarse en los "campos de paz" que, en realidad, son centros de selección de mercaderes de esclavos. Había un millón de nubas. Sólo quedan 300.000. ¿Qué pasó con los demás? ¿Muertos, desaparecidos o víctimas de los negreros de Kordofan que les han vendido a las familias árabes de Jartum?"

Según un informe de Naciones Unidas, el Gobierno de Jartum desplegó al ejército en torno a los yacimientos petrolíferos con el fin de garantizar la seguridad de las explotaciones. En septiembre de 2000, cuando se realizó el primer envío de 30.000 barriles de petróleo, los habitantes de la región denunciaron que varios helicópteros sobrevolaron y bombardearon indiscriminadamente blancos civiles. Sin embargo, grandes empresas petroleras extranjeras emplazadas en el país, como las francesas Elf Aquitaine y TotalFina, la italiana AGIP, la austriaca ÖMV Sudan  o la canadiense Talismán, han negado toda responsabilidad respecto a los abusos en los que están implicadas las fuerzas que ellas mismas contrataban para proteger los yacimientos.

Según Abdel Asis, líder de los Nuba, es hipócrita creer que la situación regional sea tan solo un conflicto de carácter religioso, y que no existan responsabilidades internacionales derivadas de una guerra convenientemente silenciada:

"¿Cómo es posible que se extermine a un pueblo, que se le ahogue así, dulcemente, sin testigos, sólo porque se encuentra en la ruta del petróleo?".

Sudán tiene un gobierno dictatorial, por lo que todo el poder político está en manos del Presidente, Omar Hassan Ahmad al-Bashir. Bashir y su partido controlan el gobierno desde que él mismo dirigió el golpe militar del 30 de junio de 1989.

El  país fue dividido en cinco regiones en el norte y tres en el sur, cada una encabezada por un gobernador militar. Posteriormente otra reforma dividió el país en 26 estados.

En el censo sudanés de 1993, la población se calculó en 26 millones. No existen censos fiables desde entonces debido a la guerra civil. Según la estimación  más corriente Sudan tiene más de 40 millones de habitantes.

Los estados del norte cubren la mayor parte de Sudán e incluyen los principales centros urbanos. Más de 22 millones de sudaneses que viven en esta región son musulmanes de lengua árabe, aunque la mayoría habla alguna lengua materna diferente del árabe —nubio, beja, fur, nuban, ingessana, etc.

La región meridional tiene una población de cerca de seis millones y es predominantemente rural, basada en una economía de subsistencia. Esta región ha sido afectada negativamente por la guerra que asola el país desde la independencia. Más de dos millones han muerto y más de cuatro millones se han desplazado internamente o convertido en refugiados como resultado de la guerra civil.

Después de 55 años de una unión impuesta y de un total de 38 años de guerra civil, Sudán puede ir avanzando hacia la paz gracias al referéndum celebrado en enero de 2011.

La consulta independentista fue fruto del Acuerdo Integral de Paz que en 2005 puso fin a la guerra entre el norte y sur del actual Sudán y que, ya entonces, con el respaldo de la llamada comunidad internacional, fijaba un plazo para dicha convocatoria.

Son muchas las fuentes que apuntan a la actitud colonialista de los británicos como punto de partida del conflicto que ha vivido Sudán en las últimas décadas. Los británicos gobernaron el norte -árabe y musulmán- y el sur -negro y cristiano y animista- como dos entidades separadas, pero sin materializar la creación de dos estados independientes, por lo que «el sufrimiento de los sureños se creó en la época colonial».

En los últimos momentos de la época colonial y tras la independencia, la población del sur percibió la nueva situación como el cambio del dominio europeo por el árabe y, mayoritariamente, optó por luchar para alcanzar un mejor acuerdo. Desde el norte se recibieron ya entonces un sinfín de promesas (desarrollo parejo de ambas regiones, sistema autónomo en el sur...) que se fueron quedando en papel mojado, una actitud que han ido repitiendo los diferentes líderes norteños a la largo de los años.

Pero la élite del norte fue más allá y no dudó en inundar el sur con profesores árabes, clérigos musulmanes, comerciantes, policías y militares, con el claro propósito de hacer de Sudán del Sur una provincia más, al tiempo que se arabizaba e islamizaba la región.

Por ello, no debe extrañar que las calles del sur estuvieran llenas de carteles con consignas como «La unidad a la fuerza es esclavitud», «La separación trae la paz» o «El referéndum es la oportunidad de oro para tu total independencia».

Es difícil de imaginar el futuro de Sudán o de los Sudanes del Norte y del Sur. Tampoco está claro el devenir del Pueblo Nuba.

El proceso post-referéndum no va a estar exento de dificultades. Tanto a nivel interno como de cara a las relaciones entre norte y sur, sin olvidar tampoco las reacciones que puedan darse entre los principales actores extranjeros, más pendientes de sus propios intereses que de los de las poblaciones locales.

Como señalan los líderes independentistas, «el referéndum es el comienzo de un nuevo camino que deberemos asfaltar entre todos».

En los últimos años, desde Jartum se ha declarado la jihad contra el sur, se ha intentado implantar la sharia en todo el país, sin respetar las diferencias que existían, se ha desarrollado una marginación económica y política hacia el sur, apostando por estrategias de división, se ha incumplido la mayoría de los acuerdos y se ha implantado una cultura de impunidad de los dirigentes del norte. Con esos datos, «¿a quién le quedan ganas de permanecer unidos?», se preguntan los sureños.

Los partidarios de la independencia, no obstante, señalan que la separación está inspirada más allá de esas quejas y realidades discriminatorias para su pueblo, y que no desean una separación como «fruto de la frustración y la desesperanza».

En ese sentido, han señalado que «nosotros, el pueblo de Sudán del Sur, para la conservación de la vida humana, la libertad y la dignidad, ahora y para la posteridad, declaramos nuestra separación de Sudán, y establecemos de esta manera la República de Sudán del Sur, donde los derechos inalienables son el fundamento y serán permanentemente protegidos y promovidos».

Desde Sudán del Sur se manda un claro mensaje de esperanza: «Que se sepa en todo el mundo que una república de la libertad y la igualdad nace en el continente africano. Que se sepa que esta república es sinónimo de libertad y está en contra de la tiranía, nacional o extranjera. ¡Que se sepa que nuestra nación ha nacido!».

Y nada más por hoy. Espero que os haya resultado entretenido este rato que hemos pasado juntos y que os haya servido para conocer mejor la música y la situación de ese país, SUDÁN,  que parece tan lejano y a ese pueblo desconocido que vive en las montañas NUBA . Os recuerdo que si queréis volver a oír o descargaros este u otros programas, los tenéis el pag. Web de esta emisora tas-tas.org. El correo electrónico para sugerencias de la audiencia es Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla . Agur

 
< Anterior   Siguiente >